RIGA

Elegancia Art Nouveau en la mayor de las capitales bálticas

Riga, capital de Letonia, es la mayor y más cosmopolita de las tres capitales bálticas. Situada a orillas del rio Daugava o Dvina, a 10 km del mar Báltico, Riga fue desde la Edad Media un importante centro comercial, primero para los Vikingos y posteriormente para mercaderes alemanes. En el siglo XII llegaron misioneros alemanes y pronto el papa declaro una cruzada contra las tribus paganas bálticas, con el fin de convertirlas al Cristianismo. El ejército cristiano estaba al mando del arzobispo de Bremen, Albert Von Buxhoeveden, que llegó a Riga en 1201. Bajo su administración, Riga se convirtió en una ciudad, fue fortificada, emitió moneda y se dotó de su propia constitución. Tras la muerte de Albert en 1221, Riga continuó su desarrollo y se convirtió en miembro de la Liga Hanseática en 1281. La nobleza alemana siguió gobernando la ciudad bajo las sucesivas dominaciones polaca, sueca y rusa. Tras su anexión por el zar Pedro el Grande en 1721, Riga experimentó un gran desarrollo económico, llegando a ser la cuarta ciudad en importancia del Imperio Ruso, tras Moscú, San Petersburgo y Varsovia, y su puerto más importante. Tras la corta independencia de Letonia entre 1920 y 1940, Riga fue ocupada por los ejércitos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y después de la guerra fue incorporada a la fuerza a la Unión Soviética, junto con Letonia y el resto de las repúblicas Bálticas. Capital de Lituania independiente a partir de 1991, la ciudad ha recobrado su antiguo esplendor. En 1997 ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en 2014 Capital Cultural Europea.